El juez mantuvo la detención de Konstantin Rudnev, pero flexibilizó las medidas para otros 20 imputados, devolviéndoles los pasaportes y reduciendo la frecuencia de presentaciones.
En una audiencia celebrada este miércoles, la Justicia Federal resolvió prorrogar por un año la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, el ciudadano ruso de 57 años señalado como líder de una presunta organización con base en Bariloche. La causa se tramita en el fuero federal con asiento en General Roca y Bariloche.
En contraste con la situación de Rudnev, el magistrado adoptó medidas más flexibles para los otros 20 integrantes mencionados en la investigación. Se dispuso la restitución de los pasaportes que les habían sido secuestrados en octubre pasado y la frecuencia de sus presentaciones ante el juzgado pasó de ser semanal a quincenal.
Martín Sarubbi, abogado defensor de Konstantin Rudnev, manifestó su disconformidad con la prórroga de la detención de su cliente. Según el letrado, «una extensión de la prisión preventiva por un período tan prolongado requiere de fundamentos sólidos» que, a su criterio, no están presentes. Sarubbi destacó que la devolución de los pasaportes al resto del grupo contradice la hipótesis de una peligrosidad procesal extrema.
Uno de los puntos controvertidos de la causa es el rol de Elena Makarova, señalada inicialmente como la víctima central. Durante el último año, Makarova declaró que no se considera víctima, desestimando los cargos que pesan sobre Rudnev. Este testimonio es el pilar sobre el cual la defensa intenta derribar la acusación por trata de personas o coacción.
La defensa adelantó que continuará gestionando para que Rudnev afronte el resto del proceso en libertad o bajo una modalidad menos restrictiva, como la prisión domiciliaria. La investigación federal continuará su curso durante los próximos doce meses, periodo en el que se esperan nuevas pericias.
