Una firma de dragado de EE.UU. presentó objeciones al pliego, argumentando que ciertos requisitos favorecerían al consorcio actual. El Gobierno nacional defendió la transparencia del proceso.
El proceso de licitación para la concesión de la hidrovía Paraná-Paraguay, una obra de infraestructura clave para las exportaciones argentinas, enfrenta críticas de una empresa internacional. Great Lakes Dredge & Dock Co., la mayor proveedora de servicios de dragado de Estados Unidos, asociada al consorcio belga DEME, cuestionó condiciones específicas del pliego licitatorio impulsado por el Gobierno nacional.
Los representantes de la firma argumentaron que algunos requisitos, como la exigencia de experiencia previa dragando 250 kilómetros continuos de río y el establecimiento de un precio mínimo tarifario, beneficiarían al consorcio actual, liderado por Jan de Nul NV, que opera la vía desde los años 90. También objetaron una cláusula que establece una fianza de 10 millones de dólares para presentar objeciones.
Desde la Agencia Nacional de Puertos y Vías Navegables, su director, Iñaki Arreseygor, defendió la transparencia del proceso. Señaló que el precio mínimo se basa en directrices de la UNCTAD para evitar prácticas de dumping y afirmó que, de más de 200 consultas recibidas, ninguna provenía de Great Lakes. Además, desestimó las críticas como intentos de boicotear un procedimiento inédito en la historia del contrato.
El contexto de la licitación ha estado marcado por discusiones geopolíticas, dado que las bases excluyen la participación de empresas estatales. Si bien esto se interpretó como una medida que limitaría el ingreso de firmas chinas, el consorcio actual ha aclarado que, pese a trabajos anteriores con una empresa estatal china, actualmente no mantiene relaciones comerciales ni contractuales con ninguna entidad de ese país.
Las ofertas se presentaron a fines de febrero y se espera que el adjudicatario de la concesión, vital para el comercio exterior argentino, sea anunciado entre mayo y junio.
