El presidente argentino cerró su visita oficial al país con un discurso en el que ratificó los lazos bilaterales y reiteró la intención de trasladar la embajada a Jerusalén.
El presidente Javier Milei cerró este martes su visita a Israel participando del acto central por el 78° aniversario del Día de la Independencia de ese país. El mandatario argentino siguió la ceremonia desde la primera fila, junto al primer ministro Benjamin Netanyahu, con quien intercambió un saludo al inicio del evento.
Posteriormente, Milei subió al escenario para pronunciar un discurso en el que destacó la relación entre Argentina e Israel. «Tengo el honor de estar aquí como presidente de la República Argentina, acompañándolos en este aniversario número 78 de la independencia del Estado de Israel», expresó en sus primeras palabras, agradeciendo la invitación a las autoridades locales.
Durante su intervención, el presidente definió el vínculo bilateral como una amistad basada en «valores morales y compartidos», distinguiéndola de una mera asociación utilitaria. «Argentina e Israel no son meramente socios, son naciones amigas», afirmó, una declaración que fue recibida con aplausos por los presentes.
Milei también tuvo a su cargo el encendido de una de las doce antorchas que representan a las tribus del pueblo de Israel, un momento que describió como especial. En su discurso, realizó una analogía entre la luz de las antorchas y la historia de los Macabeos, resaltando conceptos de unidad y fortaleza.
Para finalizar, desde el Monte Herzl en Jerusalén, el mandatario reiteró un anuncio de política exterior: «Quiero reiterar nuestra voluntad de trasladar la Embajada Argentina a Jerusalén, la capital espiritual de esta nación, tan pronto como las condiciones lo permitan». Concluyó su alocución con frases de bendición para ambos países y un llamado a la libertad.
El cierre del acto incluyó una participación musical del presidente argentino, quien interpretó el tema «Libre» de Nino Bravo.
