La Secretaría de Energía decidió no contratar un agregador privado para la importación de gas licuado, priorizando la estabilidad tarifaria en un contexto internacional de alta volatilidad.
La Secretaría de Energía resolvió no avanzar con la contratación de un agregador comercial privado para la importación de gas natural licuado (GNL) durante el próximo invierno. La decisión responde al contexto internacional de alta volatilidad y precios elevados, influido por el conflicto en Medio Oriente, y a la necesidad de evitar un impacto directo en las tarifas energéticas.
Según fuentes gubernamentales, prevaleció la postura de no trasladar completamente el costo del GNL a usuarios residenciales e industriales en un momento sensible para la inflación. El encarecimiento global del GNL y del petróleo generó incertidumbre sobre los costos de abastecimiento. Avanzar con un esquema privado implicaba convalidar precios más altos que podrían haberse reflejado en las facturas.
«No es momento de convalidar condiciones que puedan sumar costos al sistema justo cuando Argentina está bajando el uso de GNL. La estrategia no cambia: seguimos convencidos de privatizar esta operatoria y avanzar hacia un esquema competitivo y transparente», explicaron desde el Gobierno. El objetivo inmediato es evitar el traslado de costos a tarifas mientras se busca consolidar la desaceleración inflacionaria.
La medida deja sin efecto la licitación impulsada para delegar en un privado la compra y reventa de GNL, proceso que había despertado interés en empresas como Naturgy y Trafigura. Finalmente, se optó por mantener el esquema actual: la empresa estatal Enarsa continuará siendo la encargada de importar y comercializar el gas en el mercado interno, al menos durante este año.
En ese marco, Enarsa prevé adquirir entre 10 y 12 cargamentos de GNL para cubrir la demanda pico de los meses más fríos, principalmente en junio y julio. Si bien la decisión implica un freno a una reforma que buscaba reducir el rol del Estado en la importación, desde el oficialismo aclararon que se trata de una medida coyuntural y que el objetivo a largo plazo sigue siendo un esquema con mayor participación privada y señales claras de precios.
