Un proyecto de ley busca modificar los criterios de acceso a cargos docentes, priorizando la residencia, la formación local y la antigüedad en el sistema educativo provincial.
Durante décadas, Río Negro abrió sus puertas a docentes de todo el país para construir su sistema educativo, un aporte que se reconoce como fundamental. En la actualidad, la provincia cuenta con institutos y universidades que forman a cientos de egresados cada año. Sin embargo, estos jóvenes profesionales encuentran dificultades para acceder a cargos en su propia tierra, al competir en desventaja frente a docentes con trayectorias construidas en otros sistemas educativos.
Frente a esta situación, se presentó un proyecto de ley de arraigo docente. La iniciativa propone un sistema de puntaje transparente que prioriza en los concursos la residencia en la provincia, la antigüedad dentro del sistema educativo rionegrino y la formación recibida en instituciones locales. Según sus impulsores, el mecanismo es compatible con el mérito y la capacidad, y no excluye a nadie, pero corrige una desventaja evidente.
El proyecto también incorpora un componente clave: el reconocimiento con puntaje adicional al trabajo en zonas rurales e inhóspitas. El objetivo es incentivar la permanencia y reducir la alta rotación docente en esas áreas, favoreciendo la continuidad educativa.
Los defensores de la iniciativa argumentan que no se trata de cerrar el sistema, sino de ordenar un criterio que hoy está ausente. Sostienen que priorizar a quienes eligen vivir, formarse y proyectar su vida en Río Negro beneficia la estabilidad, el vínculo con la comunidad y el conocimiento de la realidad local, factores que impactan en la calidad educativa.
Esta propuesta se enmarca en políticas provinciales que priorizan la mano de obra local en obras de infraestructura y promueven el «compre provincial» en las contrataciones públicas. La pregunta que plantean los impulsores es: ¿por qué no aplicar una lógica similar en el ámbito de la educación?
