Cada año, el primer sábado de mayo se conmemora el Día de la Espondiloartritis Axial, una enfermedad inflamatoria crónica que suele confundirse con molestias comunes y cuyo diagnóstico puede demorarse años.
La espondiloartritis axial (EspAax) es una afección inflamatoria crónica autoinmune que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas (pelvis). Aunque su síntoma más frecuente es el dolor lumbar, se trata de un trastorno sistémico que puede comprometer múltiples órganos y deteriorar significativamente la calidad de vida.
Se estima que afecta entre el 0,3% y el 1,4% de la población, es decir, entre 3 y 14 personas cada 1.000. Sin embargo, su diagnóstico suele demorarse porque su principal síntoma es extremadamente frecuente: apenas el 5% de quienes consultan por dolor de espalda persistente padecen esta patología.
El dolor por espondiloartritis axial presenta características específicas: aparece en reposo, empeora durante la noche y mejora con la actividad física. Además, suele manifestarse en personas jóvenes, menores de 45 años, lo que lo diferencia de otros problemas mecánicos de la columna.
Desde una perspectiva biomédica, la enfermedad tiene un origen inmunológico y está asociada a factores genéticos, como la presencia del marcador HLA-B27. Sin embargo, su desarrollo es multifactorial y no todas las personas con predisposición genética desarrollan la enfermedad.
Históricamente, el tiempo promedio para identificar la enfermedad superaba los siete años desde la aparición de los primeros síntomas. Actualmente, ese período se redujo a aproximadamente tres años y medio, pero aún es una ventana crítica en la que pueden producirse daños estructurales irreversibles en las articulaciones.
El abordaje terapéutico es escalonado: los antiinflamatorios no esteroides constituyen la primera línea, mientras que en casos avanzados se recurre a terapias biológicas y medicamentos dirigidos. Además, se recomienda un acompañamiento psicológico, inclusión laboral y educación sobre la enfermedad, ya que más del 60% de los pacientes presenta síntomas de depresión.
La espondiloartritis axial es un ejemplo de las llamadas “discapacidades invisibles”. La investigación, la detección precoz y la concientización social son pilares fundamentales para cambiar el curso de esta enfermedad.
