Pablo Desages convirtió una antigua casa de barro en el restaurante Veintitrés, donde ofrece una propuesta gastronómica que combina productos locales con influencias árabes e italianas.
La antigua casa de barro del fondo de la propiedad familiar, donde su mamá durante años tuvo una tienda de ramos generales en una céntrica esquina de Jacobacci, fue convertida por Pablo Desages en un rincón donde la gastronomía se vive con pasión.
El local abre sus puertas cada tarde a las 20:30. “Si quiere caserito vaya a Veintitrés”, recomiendan los vecinos a los visitantes. Pablo selecciona cuidadosamente la materia prima local y también busca productos de calidad que aún no llegan a la Ruta 23.
Pablo es cocinero, pero antes estudió Ingeniería Electrónica en Bahía Blanca. “No tuve la suerte de conocer a la abuela cocinera, pero siempre estaba metido haciendo tortas como hobby”, recordó. Tras atrasarse en la carrera, se inscribió en el Instituto Gastronómico Argentino (IGA) y comenzó su camino en la cocina.
Trabajó en restaurantes de Bahía Blanca y luego en Bariloche, hasta que un problema de columna lo llevó a regresar a Jacobacci en 2015. Allí empezó con pastas a pedido, viandas y una rotisería, hasta que en 2023 amplió el espacio y abrió el restaurante Veintitrés, con capacidad para 24 comensales.
La carta incluye pastas, carnes, pescados, hamburguesas y platos de estación. Pablo se inspira en la gastronomía árabe (empanadas árabes, shawarma) e italiana, además de la barbacoa americana. Su equipo está integrado por jóvenes locales, a quienes busca formar para que tengan una salida laboral.
“Mi idea fue siempre priorizar el compre local, aunque cuesta porque hay pocos productores”, señaló. Destacó que la gastronomía de Jacobacci está en crecimiento y que hoy se consiguen productos que antes no llegaban, como gírgolas de Río Chico.
