Cartón, plástico, vidrio y papel forman parte del trabajo diario que realiza la cooperativa Cotranvi dentro de la planta Girsu de Viedma. La experiencia combina reciclaje, inclusión social y cuidado ambiental.
En la planta de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) de Viedma, 23 trabajadores y trabajadoras de la cooperativa Cotranvi sostienen todos los días una tarea clave para el reciclaje en la comarca Viedma – Patagones. Entre montañas de cartón, bolsones de plástico y una cinta de separación que no se detiene, recuperan toneladas de residuos que llegan desde distintos puntos de la región para convertirlos en nuevos recursos y en una fuente de trabajo para decenas de familias.
Cotranvi (Cooperativa de Trabajo para una Nueva Vida) es una organización dedicada a la gestión integral de residuos sólidos urbanos, la inclusión social y el cuidado ambiental. Dentro del predio también se encuentra el Depósito Voluntario de Residuos (DVR), donde vecinos y grandes generadores acercan materiales reciclables para su recuperación.
«Nosotros trabajamos por producción. Todos los días intentamos sacar material porque de esto viven muchas familias», explicó José Paredes, referente de Cotranvi.
Cómo funciona el trabajo diario
La jornada comienza temprano. A las siete de la mañana se realiza el control de ingreso y pesaje de los camiones que llegan al predio con residuos reciclables y materiales provenientes de grandes generadores. Una hora más tarde empieza el movimiento en la cinta de separación, donde recuperadores urbanos clasifican manualmente cartón, plástico PET, nailon, papel blanco, tetra brik y otros residuos reciclables. Después de la clasificación, los residuos pasan a la prensa, donde se confeccionan los grandes fardos que luego son comercializados.
Para completar un camión con acoplado necesitan entre 70 y 90 fardos de cartón, lo que equivale a unas 25 toneladas de material. «Eso nos lleva alrededor de tres meses de trabajo», detalló José.
El cartón es lo que más recuperan
El cartón es el residuo que más se procesa, aunque no es el material de mayor valor económico. «El cartón hoy está alrededor de 120 pesos el kilo», señaló Paredes. En cambio, el plástico PET continúa siendo uno de los materiales mejor pagos y ronda los 300 pesos por kilo, aunque en menor volumen.
Cada tres meses la cooperativa logra completar un viaje de cartón y cada seis meses otro cargamento con materiales mezclados, entre ellos plástico, tetra brik, nailon cristal y papel blanco. Todos esos residuos son comercializados a través de Mundo Reciclado, una cooperativa vinculada a la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores. «Todo lo que procesamos acá se comercializa a nivel nacional», explicó.
Un circuito regional de reciclaje
Los materiales reciclables llegan desde Viedma, Carmen de Patagones y San Javier, además de campañas impulsadas en localidades como General Conesa y Guardia Mitre. En San Javier, una trabajadora realiza recolección con carro en comercios y viviendas, mientras que en Patagones recuperadores urbanos también forman parte del circuito de reciclaje.
Menos residuos separados y más trabajo manual
Aunque el reciclaje continúa creciendo como tema ambiental, desde la cooperativa reconocen que actualmente atraviesan un escenario complejo. Uno de los principales problemas es la disminución de residuos que llegan separados. Según explicó José, esto se agravó tras la caída del sistema de puntos verdes y el fin del convenio de recolección diferenciada que mantenían con el municipio. «Antes el PET llegaba separado y el cartón también. Ahora llega todo mezclado y eso hace mucho más lento el trabajo», señaló.
Además, la cooperativa perdió capacidad de recolección tras la rotura del camión que utilizaban para buscar materiales reciclables en distintos puntos de la ciudad.
El vidrio y los materiales que ya casi no tienen valor
La caída del valor de algunos materiales reciclables también impactó en la actividad. Aunque el plástico sigue siendo uno de los residuos mejor pagos, desde la cooperativa aseguran que los precios bajaron durante el último tiempo. «El vidrio hoy no tiene valor. Hace unos meses vendimos un viaje a 16 pesos el kilo y no alcanza», explicó Paredes. Grandes cantidades de vidrio permanecen almacenadas mientras esperan mejores condiciones para volver a comercializarse.
Falta de infraestructura y proyectos para crecer
Otro de los desafíos es la infraestructura. La cooperativa todavía no cuenta con un galpón de acopio suficiente y parte de los residuos deben almacenarse al aire libre. «Muchas veces terminamos acopiando afuera y el material tendría que estar más protegido», contó José.
Además del trabajo diario con cartón y plástico, la cooperativa avanza en nuevos proyectos vinculados al reciclaje. Actualmente impulsan junto a instituciones educativas una iniciativa para desarrollar una máquina trituradora de vidrio y también buscan retomar propuestas relacionadas con residuos electrónicos. «Hay mucho por hacer todavía», aseguró Paredes.
«Seguimos apostando al cuidado del ambiente», resumió José Paredes mientras, detrás suyo, la cinta de separación seguía funcionando entre pilas de materiales reciclables y trabajadores que todos los días vuelven a poner en marcha el circuito del reciclaje en la comarca.
