El médico Facundo Pereyra ofreció una charla gratuita en el Centro de Convenciones Domuyo de Neuquén, donde señaló que la alimentación, la gestión del estrés y la actividad física son herramientas clave para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida.
Ante un auditorio colmado en el Centro de Convenciones Domuyo de Neuquén, el gastroenterólogo Facundo Pereyra compartió una charla abierta sobre bienestar y prevención, donde sostuvo que muchas enfermedades están vinculadas a hábitos cotidianos que pueden modificarse.
Durante el encuentro gratuito, titulado “Hábitos reales para recuperar tu salud y energía”, el especialista invitó a los asistentes a reflexionar sobre las decisiones diarias que impactan en la salud y afirmó que la prevención comienza antes de la aparición de una enfermedad.
“Todos sabemos que tenemos que cuidar el estrés, comer saludable y hacer ejercicio. El problema es que no siempre logramos sostenerlo”, declaró ante el público.
Los tres pilares para una vida más saludable
A lo largo de la exposición, Pereyra organizó su mensaje alrededor de tres ejes: la gestión del estrés, la alimentación y el ejercicio físico. Según explicó, estos factores tienen una influencia directa sobre el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos metabólicos y otros problemas de salud.
“El 70% de las enfermedades y de las muertes están relacionadas con los malos hábitos, el sedentarismo y la mala alimentación”, afirmó.
Para el médico, la diferencia entre llegar a la vejez con autonomía o atravesar años de deterioro físico depende de las decisiones que se toman durante la vida adulta. “Todos podemos elegir qué camino seguir. El de una persona que llega a los 90 años activa y con energía, o el de alguien que va perdiendo calidad de vida progresivamente”, sostuvo.
Estrés: el enemigo silencioso
Uno de los capítulos más extensos de la charla estuvo dedicado a la salud mental y al impacto del estrés crónico. Pereyra relató su propia experiencia con la depresión y aseguró que muchas veces los síntomas pasan inadvertidos o se naturalizan. Mencionó señales como irritabilidad, insomnio, ansiedad, falta de deseo sexual, cansancio permanente y dificultades para disfrutar de actividades cotidianas.
Destacó la importancia de incorporar herramientas como la meditación y los ejercicios de respiración. “Cinco minutos por día pueden generar cambios importantes. Hay que aprender a parar la pelota y salir del ritmo frenético de todos los días”, señaló. También recomendó fortalecer los vínculos sociales, agradecer los aspectos positivos de la vida cotidiana y realizar actividades recreativas como bailar.
Alimentación: menos ultraprocesados y más comida real
Otro concepto que atravesó la presentación fue la necesidad de volver a una alimentación basada en alimentos naturales y reducir el consumo de productos ultraprocesados. Pereyra remarcó que muchas personas conviven con síntomas digestivos, inflamación, cansancio o molestias que terminan normalizando, cuando podrían estar relacionados con la alimentación.
Cuestionó el exceso de harinas refinadas, azúcares y productos industrializados. “El hábito es lo más importante. No se trata de hacer algo perfecto durante unos días, sino de sostener pequeñas decisiones saludables en el tiempo”, explicó. Entre sus recomendaciones incluyó aumentar el consumo de verduras, frutas, legumbres, semillas, frutos secos y proteínas de calidad, además de reducir la presencia de ultraprocesados en el hogar.
La fuerza de los pequeños cambios
El especialista insistió en que los hábitos se construyen de manera gradual. Recomendó comenzar con metas simples y sostenibles, como caminar algunos minutos por día, incorporar huevos en el desayuno, practicar respiración consciente o realizar pausas para reducir el estrés. “El secreto está en repetir. Los hábitos se construyen de a poco, pero cuando se consolidan cambian la forma en que vivimos”, expresó.
Moverse para vivir mejor
La actividad física fue el tercer gran eje de la charla. Pereyra aseguró que muchas personas abandonan el ejercicio porque intentan cambios demasiado exigentes desde el comienzo. Propuso empezar con objetivos mínimos y aumentar la intensidad de manera progresiva. “Lo importante es empezar. Una vuelta a la manzana, unas pocas sentadillas o unos minutos de movimiento todos los días son un excelente punto de partida”, señaló. Explicó que el ejercicio regular mejora la salud cardiovascular y metabólica, y tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo, el descanso y la calidad de vida.
Una invitación a recuperar la salud desde los hábitos
Como mensaje final, Pereyra insistió en que la prevención no depende únicamente de tratamientos médicos, sino también de las decisiones cotidianas. Gestionar el estrés, alimentarse mejor, dormir adecuadamente, fortalecer los vínculos y mantenerse físicamente activo fueron algunas de las claves que compartió con el público neuquino. “La salud no se construye con una sola acción. Se construye todos los días a través de los hábitos”, resumió durante el cierre del encuentro.
