Un proyecto aprobado busca prevenir y mitigar la expansión de pinos, sauce exótico y rosa mosqueta dentro del área protegida, en coordinación con el Parque Nahuel Huapi y otras instituciones.
El Parque Nacional Lanín ha puesto en marcha un plan formal para abordar la invasión de especies vegetales exóticas leñosas dentro de sus áreas protegidas. La iniciativa, denominada «Prevención, Control y Monitoreo de Flora Exótica Leñosa Invasora en el Parque Nacional Lanín», fue aprobada por la Dirección Regional Patagonia Norte, lo que le otorga un marco institucional y presupuestario.
Según explicó Hernán Attis Beltrán, referente del Departamento de Conservación y Manejo del parque, la magnitud de la invasión de flora exótica en el Parque Lanín es considerable. El proyecto busca desarrollar una capacidad institucional estable para prevenir, detectar, priorizar, intervenir y evaluar resultados en uno de los procesos de degradación ambiental complejos de la región.
Dado que la problemática también afecta al Parque Nacional Nahuel Huapi, se trabajará de manera conjunta, ya que «las plantas invasoras no tienen en cuenta los límites jurisdiccionales», señaló Attis Beltrán.
El plan involucra a técnicos de distintos departamentos, guardaparques, equipos de educación ambiental y comunicación, además de investigadores, ONG e instituciones científicas externas. Debido a que los recursos son limitados, la ejecución se basa en una matriz de casos que permite priorizar las intervenciones en sitios de alto valor de conservación o donde las invasiones se encuentran en etapas iniciales, donde el control es más viable y menos costoso.
Entre las especies objetivo se destacan las coníferas exóticas, principalmente pinos, que se han expandido ampliamente, modificando el paisaje, afectando la biodiversidad nativa e incrementando el riesgo de incendios forestales. Para su manejo, dentro del Plan Pewen se evalúa el uso de la leña de pino como herramienta, retirando biomasa exótica de forma planificada para liberar espacio y favorecer la recuperación del bosque nativo.
Otra especie prioritaria es el sauce exótico, visible en numerosos cursos de agua de las cuencas, cuya erradicación es compleja por su alta capacidad de rebrote. La rosa mosqueta, por su parte, altera ecosistemas en campos abiertos, desplazando al ganado de sus áreas de pastoreo y generando presión sobre el bosque. Junto con la retama y el lupino, son plantas exóticas con alta capacidad invasora.
Attis Beltrán aclaró que el enfoque no es catalogar especies como «buenas» o «malas», sino gestionar las consecuencias de decisiones humanas pasadas que introdujeron estas plantas sin contemplar su manejo posterior. El proyecto aspira a integrar ciencia, capacidad operativa y la participación de múltiples actores para evitar cometer las mismas omisiones.
