En el centro de Bariloche, una sala de escape de 23 metros cuadrados ofrece una experiencia única basada en el ingenio y el terror psicológico, diferenciándose de las propuestas tradicionales.
En la galería Bariloche Center, a pocos metros del Centro Cívico, se encuentra «El Templo», una sala de escape que propone una experiencia original combinando ingenio y terror psicológico. El espacio, de apenas 23 metros cuadrados, fue creado por Gonzalo Etcheverito y Paola Bellini, una pareja oriunda de Comodoro Rivadavia que reside en Bariloche desde hace cinco años.
La ambientación recrea la historia de un templo de una congregación francesa en Bariloche que se incendió en 1800, donde los participantes deben rescatar cuatro almas atrapadas. A diferencia de otras salas de escape, aquí se eliminó el límite de tiempo estricto para evitar frustraciones, y el juego se completa en un promedio de 30 a 40 minutos.
«Cuando arrancamos, era más una sala de escape que de terror. Poco a poco, la volcamos al terror psicológico porque la gente lo buscaba», explicó Gonzalo. La propuesta incorpora actores y apariciones sutiles que forman parte de la dinámica del juego, siendo la primera en Bariloche en incluir este elemento.
El juego ofrece tres niveles de intensidad de terror (no de dificultad), pensados para distintos públicos, desde familias hasta grupos de amigos. La escenografía, realizada de manera artesanal y con reciclaje, incluye maniquíes y efectos que sorprenden a los visitantes.
Según sus creadores, el 70% del público es turista, mayormente de Buenos Aires, mientras que los residentes locales asisten especialmente durante las vacaciones de invierno. La sala abrió sus puertas en enero de 2023 y ha recibido devoluciones positivas que motivan a sus impulsores a seguir creciendo.
Las salas de escape tienen su origen en Japón en 2007 y llegaron a Argentina en 2014. Se basan en resolver enigmas y desafíos en equipo para escapar de un espacio cerrado, promoviendo la lógica y la colaboración.
