La veterinaria integrativa Goya Noguer expuso sobre el uso de hongos adaptógenos en animales durante la Semana del Hongo, organizada por la UNRN y otras instituciones. Los hongos se posicionan como una alternativa natural y terapéutica en la salud animal.
Los hongos medicinales se posicionan como una de las tendencias emergentes en la medicina veterinaria a nivel mundial. La causa es sencilla: funcionan a nivel terapéutico y son naturales.
La médica veterinaria integrativa, Goya Noguer, brindó una charla sobre “El poder de los hongos en práctica clínica en animales” en la cuarta edición de la “Semana del Hongo, entramando artes y ciencia”, organizado por la Universidad Nacional de Río Negro, el Parque Nacional Nahuel Huapi, la Municipalidad de Bariloche y la Fundación Balseiro.
“Hay varios médicos que empezaron a trabajar con hongos adaptógenos en humanos y empezaron a dictar cursos. Yo comencé a estudiar sobre los hongos porque son interesantes desde lo terapéutico para coadyuvar con otros tratamientos”, sintetizó Noguer, que también es homeópata desde hace 30 años y explicó que, como “médica veterinaria integrativa”, emplea herramientas terapéuticas variadas. El foco no está en curar el síntoma sino en encontrar el equilibrio y detectar qué le pasa al animal en su totalidad.
“Los animales tienen muchos factores estresógenos. Los gatos, por ejemplo, necesitan muchas horas de descanso para resetear su cerebro, duermen mucho. Es parte de su salud mental. En pandemia, estábamos todo el tiempo toqueteándolos, agarrándolos. Tuve cualquier cantidad de gatos enfermos”, comentó. Añadió que “un gato necesita una vida natural adecuada a su especie” en relación a animales que están encerrados en su casa o no pueden andar de noche. Manifestó que el alimento balanceado —que es ultraprocesado— es inadecuado nutricionalmente. “El gato no tiene ni qué cazar. Encuentra fácilmente ese alimento que lo deprime y lo engorda. Muchas veces, le genera hígado graso”, indicó.
Expresó que para lograr un equilibrio se usan hongos adaptógenos, a través de suplementos dietarios que contienen compuestos activos que ayudan al animal a adaptarse a las situaciones de estrés. Pueden ser preventivos ante, por ejemplo, una situación de mudanza, pero también se pueden usar en caso de enfermedades, como cáncer. “La medicina de los países asiáticos usa mucho hongos en humanos desde hace miles de años”, advirtió.
Noguer se refirió al Reishi, “el hongo de la inmortalidad”, o el Cordycep, dos hongos que disminuyen los síntomas ante la insuficiencia renal crónica, retrasan el envejecimiento, son anticancerígenos, hepatoprotectores y antioxidantes. El Cordycep mejora la función cardiorrespiratoria y favorece la insuficiencia ovárica (cuando las perras no ovulan bien y no pueden quedar preñadas). O el Maitake que regula la glucemia y ayuda en los tratamientos de diabetes.
Agregó que “el hongo Melena de León se usa mucho en el eje intestino, cerebro, microbiota y produce una regeneración nerviosa”. Se usa ante síntomas nerviosos, moquillo, epilepsia y deterioro cognitivo en los perros añosos. Funciona también como protector gástrico intestinal. “Es importante porque ahora con tanto alimento balanceado, hay perros con problemas graves intestinales. O el hongo Cola de Pavo que se usa para cáncer o animales con infecciones a repetición; mientras que el Shiitake se usa ante enfermedades periodontales”, puntualizó.
Señaló que los hongos se pueden conseguir “en extracto seco o como hidroalcohol, aunque estos últimos les hace mal a los animales. Por eso, se hacen extractos glicerinados —con glicerina— y se pueden poner en la leche para que el gato o perro los consuma”. Como veterinaria integrativa, hace muchos años que Noguer incursionó en cannabis medicinal y aclaró que hoy hay una red de veterinarios que indican hongos para ciertos tratamientos. “Funciona increíble, es natural y es medicina que no daña. Puede generar ciertos efectos, por eso hay que contemplar todos los datos, pero lo cierto es que sirven, son inocuas, baratas y se pueden encontrar en la farmacia”, destacó.
Noguer advirtió que “no podemos darle comida chatarra a los animales y no sacarlos nunca a la calle y pretender que se cure con un hongo. Cada tanto, hay que darles hígado o una carcaza de pollo. O un hueso para roer para que les limpie los dientes. Necesitan contexto con el mundo exterior y su especie”.
