El Instituto Balseiro cumple siete décadas formando científicos e ingenieros de primer nivel en Bariloche. Con más de 3.000 graduados y 15 carreras, su modelo educativo intensivo y su enfoque en la investigación lo han convertido en un referente global.
En 1954, el físico José Antonio Balseiro imaginó un lugar donde se investigara y, al mismo tiempo, se enseñara a investigar. Así nació el Instituto de Física de Bariloche, y un año después, un convenio entre la Universidad Nacional de Cuyo y la Comisión Nacional de Energía Atómica dio origen al Instituto Balseiro. El 1 de agosto de 1955, con solo 36 años, Balseiro dictó la primera clase.
Hoy, a 70 años de aquel inicio, la institución ofrece 15 carreras y ha graduado a más de 3.000 profesionales. La primera camada de licenciados en Física egresó en 1958 y se convirtió en el primer cuerpo de ayudantes y docentes.
Graciela Bertolino, primera mujer en dirigir el Instituto, explicó la clave de su modelo: “La diferencia está en la educación intensiva, con fuerte base en matemática y física, y una sólida formación experimental en laboratorios. En las universidades tradicionales las cohortes son grandes y la relación docente-alumno es baja; aquí los estudiantes trabajan en laboratorios de primer nivel”.
El Instituto ocupa 70 hectáreas en el kilómetro 9,5 de la avenida Bustillo, rodeado por los laboratorios del Centro Atómico Bariloche. La formación en esos laboratorios no es de enseñanza, sino de investigación, destacó Bertolino.
El crecimiento fue vertiginoso: en los 80 se creó Ingeniería Nuclear; en los 2000, Ingeniería Mecánica y maestrías en Física Médica; en 2012, Ingeniería en Telecomunicaciones y posgrados en tecnologías nucleares aplicadas a la salud. “Las tecnologías nucleares son de gran utilidad en diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Se necesitan físicos e ingenieros formados en el tema”, agregó.
La demanda crece: antes de la pandemia se inscribían 200 estudiantes por año; hoy superan los 300. Tras un examen de matemáticas y física, los seleccionados obtienen una beca completa de la CNEA, con alojamiento incluido. “No importa el nivel socioeconómico; así pueden dedicarse full al estudio”, señaló Bertolino.
El sistema de ingreso, inspirado en el modelo francés, requiere dos años previos en otra universidad. “Nuestros estudiantes ingresan en tercer año, por eso la tasa de egreso supera el 90%”, aclaró. La cursada es intensiva, con clases mañana y tarde, y exige un alto nivel de inglés.
Con 70 años de historia, el Instituto Balseiro sigue siendo un semillero de talento científico que trasciende fronteras.
