Martina Lew, estudiante avanzada de Arquitectura en la UBA, diseñó su primer proyecto integral en Villa Paranacito, Entre Ríos, y fue seleccionado entre los 100 mejores de 2025 por Arch Daily. La vivienda, de estructura lineal de madera, se integra al paisaje del delta.
Comenzó a diseñar esta casa a los 22 años, cuando cursaba el tercer año de la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires (UBA). El refugio soñado en Villa Paranacito, en el delta de Entre Ríos, estuvo listo en 2025, cuando tenía 24 y ya era estudiante avanzada. Fue su primer proyecto integral, y sería elegido entre los mejores cien del año por Arch Daily.
Martina Lew cuenta con tres años de experiencia en Remy Arquitectos, estudio que transitó entre Buenos Aires y destinos del exterior. Lo lidera Andrés Remy, arquitecto nacido en General Conesa, Valle Inferior de Río Negro, que vivió en Neuquén y se recibió en la UBA en el año 2000.
“En el estudio trabajé en proyectos residenciales tanto a nivel nacional como internacional, en lugares como Abu Dhabi y Miami, lo que me permitió explorar distintas maneras de concebir y diseñar los espacios”, cuenta Martina.
La vivienda se emplaza en Villa Paranacito, inmersa en el ecosistema del Delta entrerriano, a orillas de un canal secundario derivado del Arroyo Martínez. El entorno se caracteriza por islas bajas e inundables, albardones naturales y una trama de cursos de agua. La casa se implanta sobre una elevación natural del terreno para asegurar un mejor asentamiento y resguardo frente a crecidas.
Se proyectó una estructura lineal de madera, de 4 metros de ancho por 22 metros de largo, que se posa sobre el terreno acompañando la horizontalidad del paisaje. Una galería longitudinal funciona como espacio de transición, organizando la vivienda en dos sectores: el núcleo doméstico (cocina, comedor, estar integrados y una habitación en suite) y otro dormitorio en suite, otorgando privacidad entre ambas secciones.
El diseño permite visuales hacia el canal y hacia el campo abierto. La cara que mira al noreste (hacia el campo) disfruta la intensidad solar de la mañana; la cara que mira al canal permite contemplar los atardeceres sobre el agua. La ventilación cruzada en todos los puntos cardinales disminuye el consumo energético.
En cuanto a la materialidad, se optó por un sistema constructivo de wood frame, con estructura de entramado de madera, capas de cerramiento y aislación, y una platea de hormigón armado que eleva la construcción. El revestimiento exterior es de pino Paraná tratado con la técnica japonesa shou sugi ban (quemado), que mejora la durabilidad y resistencia. En el interior, se usó pino Paraná con acabado más claro, generando una atmósfera cálida y luminosa.
