Durante abril, las Fuerzas Armadas realizaron en la Patagonia el Ejercicio Kekén, un simulacro a gran escala que puso a prueba la capacidad de defensa de la industria energética ante un eventual ataque externo.
Durante abril se llevó a cabo en la Patagonia el Ejercicio Kekén, que culminó recientemente su etapa de ejecución. Se trata de un simulacro a gran escala que responde a un escenario hipotético: evaluar si el Ejército Argentino podría garantizar la defensa de la industria energética ante un ataque extranjero.
Argentina, a diferencia de otros grandes exportadores de hidrocarburos, se encuentra en una región libre de conflictos a gran escala, un punto destacado tanto por referentes del sector como por el arco político. No obstante, la infraestructura energética en la Patagonia es clave para el futuro económico del país: está atravesada por ductos que conectan la Cuenca Neuquina con las costas de Río Negro, en el marco de proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), Argentina LNG y Southern Energy.
Si bien el ejercicio no alcanzó las tierras de Vaca Muerta, abarcó las provincias de Santa Cruz y Chubut, con el objetivo de garantizar a futuro la seguridad de los proyectos que buscan posicionar a Argentina como exportador de hidrocarburos. El operativo, bautizado «Kekén» (que significa «amanecer» en lengua originaria), fue uno de los despliegues militares más importantes de los últimos años, destinado a probar la capacidad logística y la rapidez de las Fuerzas Armadas.
Las actividades comenzaron el 7 de abril, desarrollándose en Puerto Deseado (Santa Cruz), Comodoro Rivadavia (Chubut) y el eje entre los campos de instrucción militar Cerro Bagual y Lote 4, cerca de la Guarnición Ejército Sarmiento (Chubut). Según un comunicado oficial, las maniobras se dividieron en tres fases: despliegue (transporte multimodal de material y personal), ejecución de operaciones de combate y repliegue final.
Más de 3.000 efectivos provenientes de CABA y otras siete provincias se reunieron en la Patagonia, recorriendo distancias de hasta 2.000 kilómetros por ferrocarril, vehículos terrestres y aéreos, en un territorio de geografía exigente. Se movilizaron vehículos blindados, camiones, helicópteros, sistemas de drones, defensa antiaérea y guerra electrónica. Destacó el despliegue de los tanques TAM 2C-A2 y los vehículos Stryker, que rodaron por primera vez en la Patagonia.
El jefe del Ejército Argentino, Oscar Santiago Zarich, estuvo presente durante la ejecución. El simulacro fue supervisado por el Comando de Adiestramiento y Alistamiento del Ejército y conducido por el Comando de la División de Ejército 3, con el objetivo de «incrementar la interoperabilidad en un entorno multidominio, fortalecer el alistamiento y el despliegue de medios, ejecutar operaciones en todo tiempo, y afianzar el sostenimiento logístico en condiciones operacionales complejas».
En el cierre formal de las actividades, el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Prestienca, encabezó una visita operativa a la zona, junto con autoridades de la Fuerza Aérea y la Armada Argentina.
