Especialistas en seguridad alimentaria advierten que envolver alimentos en papel aluminio puede generar riesgos para la salud si no se usa correctamente.
Una práctica cotidiana en muchos hogares, como envolver alimentos en papel aluminio para conservarlos o compartirlos, fue puesta en duda por especialistas en seguridad alimentaria. Según advierten, este método podría implicar riesgos para la salud si no se utiliza correctamente.
El científico Zachary Cartwright, integrante del Institute of Food Technologists de Estados Unidos, explicó que el principal problema del papel aluminio es que no genera un cierre hermético. Esto permite que los alimentos queden en contacto con el aire, lo que favorece la pérdida de humedad y la proliferación de bacterias.
De acuerdo con el especialista, al no sellar completamente, el aluminio crea un ambiente propicio para el crecimiento de microorganismos potencialmente peligrosos, como Staphylococcus aureus y Bacillus cereus. Además, muchas personas portan estafilococos en la piel o en la nariz. Si no se realiza una correcta higiene de manos al manipular alimentos, estos pueden contaminarse fácilmente y, en condiciones favorables, generar toxinas peligrosas.
El riesgo no termina ahí. También se mencionan bacterias como Clostridium botulinum y Listeria monocytogenes, responsables de enfermedades transmitidas por alimentos que pueden tener consecuencias graves.
El uso de papel aluminio también puede generar reacciones químicas cuando entra en contacto con alimentos ácidos o salados, como salsas de tomate. Esto puede provocar que pequeñas cantidades de aluminio pasen a la comida, alterando su sabor y, a largo plazo, generando preocupación por su consumo frecuente.
Cartwright sugiere que, si se utiliza papel aluminio, sea solo por períodos cortos, no superiores a dos días. También recomienda evitar envolver alimentos calientes o tibios, ya que esto acelera la proliferación bacteriana.
Para una conservación más segura, los especialistas aconsejan usar recipientes herméticos, envolturas de cera de abeja o bolsas reutilizables. Además, al momento de consumir alimentos previamente congelados, es fundamental recalentarlos hasta alcanzar al menos 74°C en su interior para garantizar la eliminación de bacterias.
Aunque el papel aluminio sigue siendo útil en la cocina, los expertos coinciden en que no es la mejor opción para conservar sobras a largo plazo. Adoptar métodos más seguros no solo mejora la calidad de los alimentos, sino que también reduce el riesgo de enfermedades alimentarias.
