La inflación de abril se desaceleró al 2,6%, pero la postergación del nuevo IPC reavivó el debate sobre la precisión de la medición y el impacto en los datos oficiales.
La inflación de abril se ubicó en 2,6%, marcando una desaceleración respecto a meses anteriores. Sin embargo, la postergación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) por parte del Gobierno reabrió el debate sobre cómo habría sido el resultado si se hubiera aplicado la nueva metodología, que finalmente no se implementó en enero como estaba previsto y derivó en la salida de Marco Lavagna del Indec.
Según estimaciones de la consultora Equilibra, con los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, la inflación de abril habría sido del 3%, por encima del 2,6% oficial, aunque aún así reflejaría una baja respecto al 3,6% de marzo. La principal explicación de esta brecha, según la consultora, es que la nafta pesa casi 3 puntos porcentuales más en el IPC actualizado y en abril trepó 11,2% mensual, pese al congelamiento de precios en YPF.
El informe del Indec reflejó que el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba de 1,5%, muy por debajo del promedio general, impulsado por la desaceleración en el precio de la carne y las frutas. El economista de Analytica, Claudio Caprarulo, señaló que la carne fue el motor de esta baja, con una marcada desaceleración, y destacó que el precio del asado tuvo una deflación del 1,5%.
En cuanto a los sectores, Transporte lideró las subas con un 4,4%, seguido de Educación (4,2%) y Comunicación (4,1%). Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 3,5%, mientras que Prendas de vestir y calzado subió 3,2%. Los analistas proyectan que la inflación de mayo podría ubicarse entre 2% y 2,2%, favorecida por la moderación en alimentos y el fin del pico estacional de educación e indumentaria.
