Concluido el pago del bono extraordinario de marzo, la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares inicia las conversaciones para definir si habrá un refuerzo económico en la liquidación de mayo y bajo qué condiciones.
El inicio del segundo trimestre de 2026 marca un momento clave para las empleadas domésticas y sus empleadores. Tras percibir en abril la última cuota del bono extraordinario correspondiente a marzo, la atención del sector se centra ahora en la liquidación de mayo. Sin un nuevo decreto de extensión, la continuidad de este apoyo económico depende exclusivamente de las negociaciones paritarias que la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP) convocó para las próximas semanas.
Ante la presión inflacionaria del primer bimestre, la posibilidad de un nuevo bono surge como una herramienta clave para compensar el desfasaje salarial previo al pago del primer medio aguinaldo del año. Según fuentes cercanas a la Secretaría de Trabajo, los gremios del sector buscarían en la próxima paritaria transformar la suma fija pagada hasta marzo en un concepto permanente o, en su defecto, renovar un bono que acompañe los haberes de mayo de 2026.
Hasta el momento, no existe una resolución oficial que confirme la extensión automática de los montos anteriores ($20.000, $11.500 u $8.000). Sin embargo, en el sector se especula que la negociación podría incluir un «bono puente» para evitar que el sueldo básico de la categoría Tareas Generales pierda terreno frente al costo de vida.
Para los empleadores es importante destacar que, de confirmarse este adicional, el mismo deberá quedar asentado en el recibo de sueldo de ARCA para tener validez legal y no ser considerado un pago a cuenta de futuros aumentos. Este refuerzo, de repetirse el esquema anterior, mantendría su carácter no remunerativo, por lo que no genera aportes jubilatorios ni influye en el cálculo del aguinaldo.
Para acceder al monto máximo, se espera que se mantenga el piso de 16 horas semanales trabajadas. En la región patagónica, a estos valores se les debe sumar siempre el adicional del 30% por zona desfavorable y el 1% de antigüedad por año trabajado.
Si la paritaria llegara a un acuerdo rápido, un eventual nuevo bono se convertiría en un ítem obligatorio más en el recibo de sueldos, consolidando un esquema de protección salarial frente a la volatilidad económica.
