Tras once jornadas y 44 testimonios, el juicio oral por la explosión e incendio en la destilería New American Oil (NAO) de Plaza Huincul entra en su etapa decisiva con los alegatos de clausura. El tribunal fijó dos horas para cada parte.
Después de 44 testimonios y once días de audiencias, el juicio por la explosión e incendio de la destilería New American Oil (NAO) en Plaza Huincul llega a la instancia de los alegatos de clausura. El tribunal colegiado propuso dos horas para los acusadores (fiscalía y querellas) y las defensas pública y particular, por lo que se dispuso que las exposiciones se realicen el lunes y martes.
En el último día de declaraciones, ninguno de los cinco imputados optó por hablar. Este lunes a las 9 se reanudará la audiencia en la oficina judicial de Cutral Co, donde se lleva adelante el juicio oral y público que determinará la responsabilidad de los acusados por el siniestro ocurrido la madrugada del 22 de septiembre de 2022, en el que murieron los operarios Víctor Herrera, Fernando Jara y Gonzalo Molina.
El tribunal está integrado por los jueces Federico Sommer, Lisandro Borgonovo y Vanessa Macedo Font. Los imputados son Guido Torti (jefe de planta), Silvio Saibene (jefe de mantenimiento), Gimena Brillo (licenciada en Seguridad e Higiene), Natalia González (técnica en Seguridad e Higiene) y Alfredo Novaro (auditor externo de la empresa). Todos llegaron acusados por el delito de estrago doloso agravado por el resultado muerte.
Un sexto imputado, el gerente general Rodrigo Arias, fue acusado de estrago culposo agravado por el resultado muerte, pero accedió a la probation (suspensión de juicio a prueba) por un año y seis meses. Entre las pautas aceptadas, realizó una donación de 4 millones de pesos a cuarteles de bomberos voluntarios de Plaza Huincul, Cutral Co, Neuquén, Centenario y Plottier, y deberá cumplir 144 horas de tareas comunitarias en un comedor de la provincia de Buenos Aires.
Un séptimo imputado, Ángel Obreque, fue sobreseído antes del juicio y continúa trabajando en la destilería; declaró en los primeros tramos de las audiencias. A lo largo de las once jornadas (iniciadas el 14 de abril) se escucharon 44 testimonios presenciales y vía Zoom, y se reprodujeron audios, mensajes, fotografías y videos. Ante el tribunal pasaron peritos, extrabajadores, operarios actuales, autoridades de la empresa y responsables de empresas terciarizadas.
También se escuchó el testimonio del vigilador Juan Pablo Narambuena, quien logró escapar de la casilla donde cumplía sus tareas y sufrió heridas. Es empleado de una empresa terciarizada de vigilancia. Las familias de las víctimas (Jara y Herrera) también declararon y manifestaron el doloroso trance que atravesaron al conocer lo ocurrido.
Las partes desestimaron varios testimonios, por lo que disminuyó la nómina de personas que acudieron a la oficina judicial. El jueves pasado se acordaron 36 convenciones probatorias aceptadas por el tribunal. Antes de cerrar la presentación de pruebas, el juez Sommer preguntó a los cinco imputados si querían hablar, pero optaron por no hacerlo, derecho que les asiste en cualquier momento del juicio.
El lunes, las partes acusadoras iniciarán sus planteos y fundamentos. El fiscal jefe Gastón Liotard y la fiscal del caso Ana Mathieu expondrán por qué consideran responsables a los imputados. Lo propio harán los abogados de las querellas: Gabriel Contrera, Laila Salazar y Joaquín Imaz por la familia Herrera, y Lucas Dumigual en representación de Jara. Desde el Ministerio Público de la Defensa, Diego Simonelli y Mariángeles Ocejo plantearán sus posturas para Brillo, González y Novaro, mientras que el defensor particular Juan Coto hará lo propio por Torti y Saibene.
Durante las jornadas se detalló cómo ocurrió el siniestro. La madrugada del 22 de septiembre de 2022, la emisión de vapores inflamables del tanque 205 provocó que llegaran hasta una de las cajas y generaran la explosión seguida de incendio. Los trabajadores Herrera, Molina y Jara se vieron envueltos en la llamarada cuando iban camino a la sala de bombas. El vigilador, desde una casilla más retirada, intentó escapar rompiendo un vidrio de la ventana y se lastimó la mano. Al no poder atravesarla por lo pequeña, tomó su campera y las llaves y salió por la puerta. Llegó al portón cerrado con candado, logró abrirlo a pesar de la temperatura y alcanzó la calle de tierra.
