El Gobierno nacional busca estabilizar su capital político y avanza en el Congreso con los capítulos más duros del plan de privatizaciones, mientras la economía real exhibe indicadores contractivos.
El Gobierno nacional logró estabilizar su capital político tras un período de marcado declive. De acuerdo con la última medición de la consultora AtlasIntel, la aprobación del presidente Javier Milei registró una mejora de 3,9 puntos para situarse en un 39,9%, mientras que la desaprobación se posicionó en el 58,3%.
Sin embargo, esta tregua en el plano de las expectativas contrasta con una realidad macroeconómica que genera crecientes reparos en el círculo rojo empresarial debido al desplome sostenido de la actividad en el mercado interno.
Frente al desgaste del discurso anticasta por las demoras en las presentaciones patrimoniales de la Jefatura de Gabinete, el Poder Ejecutivo decidió acelerar los tiempos políticos y volcar su estrategia hacia la consolidación de la agenda de reformas de fondo en el Congreso, según Infobae.
El mandatario adoptó un perfil componedor para contener las fuertes tensiones internas de su equipo y relanzar de manera anticipada su proyecto de reelección, buscando capitalizar la fuerte dispersión que exhibe el arco opositor.
A pesar del optimismo del ministro de Economía, Luis Caputo, respecto de variables financieras como la baja del riesgo país por debajo de los 500 puntos o la compra de divisas por parte del Banco Central, la economía real del país exhibe indicadores contractivos que operan como un freno para el nivel de actividad general.
Los relevamientos oficiales y privados correspondientes al mes de mayo exponen la profundidad de la recesión: el consumo masivo registró una retracción del 3,8% según la consultora Scentia; las ventas de vehículos 0 km sufrieron un derrumbe interanual del 25,6% según ACARA; la Unión Industrial Argentina reportó variaciones negativas del 0,4% desestacionalizado en abril; y los incrementos salariales promediaron un 2,4% mensual frente a una inflación cercana al 3%, según la consultora Epyca.
Ante la erosión del Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella, que encadenó su sexto mes consecutivo a la baja, la Casa Rosada busca un fuerte golpe de efecto legislativo. El Senado de la Nación se apresta a dar media sanción al proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada.
«Lo que verdaderamente está en juego es la imposibilidad de estatizar empresas. No vamos a poder revertir fácilmente la venta de una compañía pública», advierten desde las filas del peronismo en el Senado a Infobae.
En paralelo, las fracturas internas del bloque del Partido Justicialista le permitieron al oficialismo avanzar en la consolidación de su modelo institucional de fondo.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantiene el control absoluto del armado territorial y bloquea cualquier intento de otorgar herramientas de ordenamiento a los partidos tradicionales. Esta estrategia genera fricciones con Patricia Bullrich, quien evalúa poner un freno a su armado en la Ciudad de Buenos Aires.
Por su parte, el peronismo debate su reconfiguración bajo una hipótesis trazada por Cristina Kirchner, quien visualiza un escenario electoral de tercios o cuartos similar al del año 2003. Las encuestas reflejan que el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, sufrió un desgaste en su imagen positiva, que cayó del 46% al 40% según AtlasIntel.
Con información de Infobae.
