Especialistas en seguridad explican cómo la integración tecnológica y el análisis predictivo están transformando la protección patrimonial y operativa en los yacimientos de la región.
La seguridad en entornos industriales como Vaca Muerta está experimentando una transformación significativa. Según expertos del sector, la integración tecnológica, el análisis en tiempo real y el mantenimiento predictivo están redefiniendo no solo la defensa patrimonial, sino también la continuidad operativa en la industria energética.
Juan Moratto, especialista y referente de la empresa Vigilancia Online en Neuquén, destacó que la clave ya no reside en la simple instalación de dispositivos, sino en un diseño basado en la evaluación de riesgos. «Un sistema se basa en analizar vulnerabilidades y amenazas, e implementar dispositivos electrónicos como cámaras, barreras láser o controles de acceso para reducir el riesgo de forma tangible», explicó. Además, señaló que trabajan bajo proyectos que contemplan aspectos legales para que los incidentes tengan validez forense.
Respecto a la evolución en yacimientos, Moratto describió tres etapas: primero, sistemas con un rol documental; luego, sistemas reactivos con inteligencia artificial que notifican al momento de un evento; y hoy, una etapa predictiva. «Ya no se trata solo de protección patrimonial, sino de prevención anticipada. Por ejemplo, usamos cámaras térmicas para detectar fugas de gas o sobrecalentamientos antes de que ocurra una falla, lo que impacta directamente en la continuidad operativa», afirmó.
Actualmente, la demanda se centra en la integración de la seguridad patrimonial, el control de personal y la continuidad operativa en un único sistema que funcione las 24 horas. Entre los desafíos técnicos, mencionó trabajar con tecnologías probadas para resistir los factores climáticos de la región y lograr la integración de todos los subsistemas con plataformas industriales como SCADA.
El impacto en la eficiencia operativa es notable. Tecnologías como el reconocimiento facial o la lectura de patentes, que funcionan en fracciones de segundo y se integran con bases de datos, automatizan procesos y mejoran el control. Además, se están incorporando robots de monitoreo con sensores y cámaras térmicas para recorrer grandes extensiones de terreno, mejorando la vigilancia en zonas extensas o de difícil acceso.
Frente a nuevas amenazas, como el uso de drones con fines de espionaje, ya se están implementando detectores e inhibidores que permiten identificar tanto el dron como la ubicación del operador en tiempo real. Moratto cerró destacando la importancia de la capacitación para entender estos sistemas como herramientas altamente integradas y reactivas, y señaló una oportunidad en el ámbito urbano, donde muchas edificaciones aún podrían beneficiarse de estas soluciones.
